Este 2026 celebramos 20 años de camino compartido y construcción colectiva en la defensa y fortalecimiento de la Gestión Comunitaria del Agua. Dos décadas en las que, junto a las organizaciones de acueductos comunitarios, el Instituto Mayor Campesino – IMCA y la Federación de Organizaciones Comunitarias Gestoras del Agua del Valle del Cauca – FECOSER, hemos tejido procesos de formación, incidencia y articulación territorial para que el agua siga siendo vida, derecho humano fundamental y bien común. Este esfuerzo técnico se ha complementado con un robusto crecimiento organizativo, permitiendo que las organizaciones gestoras del agua pasen de la administración operativa a la incidencia política real.

Han sido años de aprendizajes, de liderazgo comprometido de mujeres y hombres, de mejora en la calidad del agua, de fortalecimiento organizativo y de aportar en la construcción de propuestas como la Ley Propia para la gestión comunitaria que lideró la Red Nacional de Acueductos Comunitarios de Colombia, plataforma de la cual somos integrantes desde su génesis. Así las cosas, hemos defendido un marco normativo que reconozca la especificidad y la autonomía de las comunidades; pues no se trata sólo de prestar un servicio, sino de proteger un modelo de vida. Esta lucha ha sido también de resistencia frente a las amenazas de la privatización, el intervencionismo gubernamental sin políticas públicas coherentes y pertinentes con el modelo comunitario del agua; así como en torno a la degradación ambiental, nos hemos mantenido vigilantes en el cuidado del territorio, la conservación de los ecosistemas que provisionan el líquido vital y la defensa de las fuentes hídricas.

Hoy miramos atrás con gratitud y adelante con esperanza. La sostenibilidad de este proceso ha dependido de una articulación multiactor sin precedentes. La confianza entre las comunidades, las organizaciones sociales, la cooperación internacional y los aliados institucionales ha permitido consolidar proyectos con impacto real. No hablamos de intervenciones pasajeras, sino de un modelo de articulación que aporta a la gobernanza del agua y que hoy es referente regional y nacional. A través del denominado “Proceso de Fortalecimiento de la Gestión Comunitaria del Agua – Valle del Cauca“, hemos demostrado que la gestión del recurso hídrico es la mejor herramienta de paz y cohesión social.

Celebrar este aniversario es reafirmar una convicción que el tiempo ha validado: Cuando la comunidad se organiza el agua se cuida, el territorio florece y el futuro se asegura. Seguimos caminando articuladamente, con la certeza de que el agua, como bien común, pertenece a la tierra y a quienes la protegen con amor y rigor… porque: “El agua en manos de las comunidades está más segura“.
Redacción
Pedro Antonio Ojeda Pinta


